Vinyes de la DO Alella. PATXI URIZ | DIPUTACIÓ DE BARCELONA
Viñedos de la DO Alella. PATXI URIZ | DIPUTACIÓ DE BARCELONA

La Diputación de Barcelona y el Consorcio de la DO Alella impulsan el proyecto 'Viñedos y Bosques' para promover el desarrollo socioeconómico en el Parque de la Serralada Litoral

El objetivo es ampliar las zonas agrarias dedicadas al cultivo de la viña para contribuir a la lucha contra el cambio climático, la preservación de la biodiversidad, la prevención de incendios forestales y el desarrollo socioeconómico sostenible del territorio.

El Consorcio de Promoción Enoturística del Territorio DO Alella, que gestiona la marca La Terra de la Pansa Blanca, y el Consorcio del Parque de la Serralada litoral han presentado este miércoles 28 de enero en la Bodega de Carrencà de Martorelles el proyecto 'Viñedos y Bosques: Un Futuro Sostenible para el Territorio'. La iniciativa prevé la elaboración de un plan estratégico de viticultura sostenible que combine la adaptación al cambio climático, la recuperación de suelo agrícola y la prevención de incendios forestales en una zona con más de 2.000 años de tradición vitivinícola que se extiende por el Maresme, el Vallès Oriental y el Barcelonès.

La iniciativa cuenta con el apoyo técnico de la Diputación de Barcelona, que ha encargado al Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) la redacción del plan estratégico. El centro de investigación realizará un diagnóstico completo del territorio que se presentará en junio y elaborará un plan de trabajo que estará listo para finales de año. El ámbito territorial incluye 26 municipios consorciados del Maresme, el Vallès Oriental y el Barcelonès que suman cerca de 650.000 habitantes dentro del Parque de la Serralada Litoral.

El acto ha reunido a medio centenar de personas vinculadas al sector vitivinícola, representantes de los 26 municipios consorciados, técnicos del parque y agentes del territorio. Han intervenido Marc Candela, alcalde de Martorelles y presidente del Consorcio del Parque de la Serralada Litoral; Marc Almendro, presidente del Consorcio de Promoción Enoturística del Territorio DO Alella y alcalde de Alella; Xesco Gomar, presidente del Área de Espacios Naturales e Infraestructura Verde de la Diputación de Barcelona; y Simó Alegre, director de Desarrollo de la Investigación y la Innovación del IRTA. Todos ellos han destacado la buena sintonía entre administraciones y la necesidad de trabajar de manera conjunta y coordinada, así como de contar con los profesionales del sector agrario y vitivinícola.

 

Tres objetivos para la viticultura del futuro

El proyecto 'Viñedos y Bosques' nace con tres objetivos principales. El primero es promover la plantación de viña nueva con criterios de proximidad, impulsando la filosofía del kilómetro cero y acciones que contribuyan a la lucha contra el cambio climático y la conservación de la biodiversidad. El segundo objetivo es contribuir a la prevención de incendios forestales favoreciendo la recuperación del paisaje en mosaico, especialmente en zonas periurbanas con mayor riesgo de incendio donde el cultivo de viña puede actuar como cortafuegos verdes. El tercer objetivo es promover el desarrollo socioeconómico sostenible del territorio a través del enoturismo, el producto local de calidad y la Carta Europea de Turismo Sostenible, en el marco de la Red Productos de la Tierra que impulsa la Diputación de Barcelona y del Programa Compromiso por la Sostenibilidad Turística Comarcas de Barcelona.

Además, el proyecto se alinea con la mejora de los servicios ecosistémicos, que incluye tanto la prevención de incendios, el control de la erosión del terreno y la conservación de la biodiversidad, como los servicios vinculados a la identidad paisajística, la promoción del patrimonio cultural y el fomento del enoturismo y la gastronomía. Este enfoque también abarca la producción de calidad en el ámbito de la DO Alella y la conservación de variedades locales, como la pansa blanca, así como de los productos de proximidad vinculados al parque.

 

La viña como infraestructura verde

Durante el acto, el presidente del Área de Espacios Naturales e Infraestructura Verde de la Diputación de Barcelona, Xesco Gomar, ha destacado que "la colaboración público-privada es esencial en este tipo de proyectos" y que "las administraciones deben invertir en el desarrollo de la infraestructura verde para que el campesinado y el sector vitivinícola tengan un espacio donde llevar a cabo sus actividades en un entorno compatible con la preservación de este espacio natural". En este contexto, ha hecho un llamamiento para que todas las administraciones se pongan del lado del sector agrario para hacer frente a una posible crisis alimentaria.

Gomar también ha explicado que desde el mundo local se puede contribuir a garantizar la provisión de servicios ecosistémicos de los espacios agrarios y su continuidad, una política pública que la corporación está reforzando y que actualmente se concreta en el trabajo con diferentes espacios agrarios impulsados desde el ámbito local. "Creemos que es imprescindible disponer de una estrategia concreta en materia de espacios agrarios en la provincia de Barcelona", ha remarcado.

Finalmente, ha añadido que "proyectos como este permiten visualizar las diferentes dimensiones de la infraestructura verde que impulsamos desde la Diputación de Barcelona y poner en valor los diferentes servicios ecosistémicos que, bien gestionados, pueden generar múltiples beneficios ambientales, económicos y sociales para el conjunto de la ciudadanía".

 

Un territorio con gran pérdida de suelo agrícola

Un primer diagnóstico preliminar del estudio encargado al IRTA apunta que la regresión histórica de la viña en el territorio ha incrementado su vulnerabilidad ambiental. Según este análisis inicial, la pérdida de suelo agrícola ha favorecido la configuración de una masa forestal homogénea y continua, lo que comporta la desaparición del mosaico agroforestal y de los cortafuegos naturales, y genera un escenario con mayor riesgo de incendios forestales.

En este contexto, el estudio plantea la necesidad de promover un cambio de paradigma que apueste por la recuperación de la viña y su reconocimiento como infraestructura verde. Esta visión permitiría avanzar hacia un mosaico agroforestal capaz de fomentar la biodiversidad y proporcionar servicios ecosistémicos al conjunto de la sociedad, más allá del valor productivo e identitario de la viña vinculada a la DO Alella.

Más allá de la viña, los datos del programa Barcelona Agraria muestran que la superficie total de cultivos ha pasado de representar más del 50% del territorio en los años cincuenta a solo el 14% en 2018, con 4.178 hectáreas agrícolas activas. Durante estas décadas, la mitad de la superficie agrícola perdida se ha convertido en bosque (6.272 hectáreas) y la otra mitad se ha urbanizado (5.438 hectáreas). Hoy, el 57% del territorio es forestal (16.778 hectáreas) y el 29% está urbanizado (8.653 hectáreas).

 

El sector vitivinícola actual

A pesar de esta regresión histórica, el territorio cuenta con 202 hectáreas de viña y 58 explotaciones vitivinícolas activas que generan una dimensión económica de casi un millón de euros.

Además, el 38% de la viña del territorio se cultiva en ecológico: 84 hectáreas que representan un porcentaje muy superior a la media catalana. El cultivo de la viña, predominantemente de secano (97%), se combina con otras producciones agrarias importantes como los cereales (1.110 hectáreas), las forrajeras (382 hectáreas) y la huerta (213 hectáreas), con un total de 362 explotaciones agrarias activas.

 

Potencial para crecer

Uno de los elementos centrales del proyecto 'Viñedos y Bosques' es identificar el potencial de recuperación de tierras con aptitud agrícola. Según los datos de Barcelona Agrària, el territorio del consorcio cuenta con 4.227 hectáreas de tierras potencialmente recuperables para la agricultura, de las cuales 584 hectáreas ya están clasificadas como cultivos en el SIGPAC pero actualmente no tienen uso productivo.

El resto se divide entre pastos que eran cultivos en 1956 (1.773 hectáreas) y terrenos aforestados de manera espontánea debido al abandono de los cultivos (1.870 hectáreas). El plan estratégico trabajará para determinar qué superficies son viables para la viña teniendo en cuenta criterios agronómicos, ambientales y de prevención de incendios.

 

Una apuesta por la infraestructura verde 

El proyecto 'Viñedos y Bosques' se enmarca dentro de la estrategia más amplia de la Diputación de Barcelona para apoyar las zonas agrarias del Vallès Oriental y el Maresme, dos territorios con alta presión urbanística pero también con un importante potencial agrícola y paisajístico.

A través de la colaboración con instituciones como el IRTA, la corporación impulsa en el territorio proyectos de infraestructura verde que combinen la viabilidad económica de las explotaciones agrarias con la prestación de servicios ecosistémicos y la prevención de incendios forestales. Esta apuesta por la viticultura sostenible en la DO Alella quiere servir de modelo para otros ámbitos de la provincia que enfrentan retos similares de presión urbanística, transformación del paisaje y pérdida de suelo agrícola.

Para más información sobre los espacios agrarios que apoya la corporación, puedes escribir a Sònia Callau, responsable de la Dirección Territorial Agraria de la Diputación de Barcelona y coordinadora del programa Barcelona Agraria.

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